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¿Que se esconde tras la privatización de los servicios públicos?

07/06/09. Tras las privatizaciones se esconden subidas de impuestos encubiertas, para financiar en algunos casos necesidades reales y en otros casos para continuar con el despilfarro.

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No es cierto que los servicios públicos municipales sean deficitarios […]. Tras las privatizaciones se esconden subidas de impuestos encubiertas, para financiar en algunos casos necesidades reales y en otros casos para continuar con el despilfarro y abonar aún más las políticas clientelares.

Es conocido por todos que los Ayuntamientos prestan unos servicios de carácter público esenciales, y otros servicios no esenciales que afectan múltiples actividades de la vida cotidiana, servicios estos que durante siglos han sido cubiertos por la propia ciudadanía.

También es público y notorio el elevadísimo nivel de endeudamiento que sufren estos entes locales, en ocasiones derivado de la asunción de servicios deficitarios, de la ausencia de financiación de los mismos, y en ocasiones debido del despilfarro más absoluto en la gestión política de los recursos de los ciudadanos.

No es cierto que los servicios públicos municipales como el servicio del agua, limpieza, etc., sean deficitarios como se afirma habitualmente por los Ayuntamientos para tener una coartada para su privatización. Ni son deficitarios, ni tienen porqué serlo, ya que actúan en régimen de monopolio en las ciudades; la realidad que se esconde y no se le dice al ciudadano es que tras las privatizaciones se esconden subidas de impuestos encubiertas, para financiar en algunos casos necesidades reales de la población y en otros casos para continuar con el despilfarro y abonar aún más las políticas clientelares.

Pongamos un caso paradigmático como es el de la privatización del servicio municipal del agua.
Con el fin de evitar el desgaste político que supone una subida de impuestos, sobre todo en épocas preelectorales, los Ayuntamientos recurren a la privatización de los servicios municipales del agua con cuya concesión obtienen por parte de la empresa concesionaria una importantísima aportación dineraria en concepto de canon inicial ( En el caso de Mérida, 12.000.000 €, en Cáceres está prevista la aportación de 30.000.000 € ), cantidades que al no tener una finalidad establecida pasan a engrosar el presupuesto municipal, dentro de su caja única.

En el presupuesto de costes para la explotación de los servicios contratados, en el apartado del estudio económico aportado por los Ayuntamientos para el concurso de adjudicación, se incluyen los costes a repercutir en las tarifas del agua, costes que se aplican en concepto de Recuperación de canon digital entregado a los Ayuntamientos, donde se incluyen así mismo la repercusión financiera de los intereses derivados del pago del citado canon inicial, por la concesión del servicio del agua.

En resumen, y de manera comprensible, la entrega del canon inicial por varias decenas de millones de euros es una prestación económica a cargo del concesionario y a favor del Ayuntamiento, prestación económica que es repercutida en los recibos del agua durante la vigencia del periodo de la concesión, pero además esta entrega dineraria supone que los consumidores pagan durante esa vigencia los intereses de la misma.

El servicio del agua se presta en España, cada día en mayor número de Ayuntamientos, en régimen de oligopolio; unas pocas empresas han eliminado a la competencia, sea de pequeñas empresas dedicadas a este negocio las cuales no pueden competir por no disponer de liquidez para pagar el canon establecido, o de los propios ayuntamientos, ofreciendo importantes cantidades de dinero de modo inmediato a los entes locales, los cuales obtienen liquidez por una vía impositiva indirecta.

Una vez adjudicados los servicios municipales del agua, las concesionarias proceden a subir el precio del servicio, bien sea mediante la subida de la cuota fija, del canon de depuración, del precio de metro cúbico, y por último mediante la repercusión de costes no contemplados como la instalación de determinados filtros u otros.

En resumen, las empresas concesionarias reciben unos servicios públicos con beneficios, en funcionamiento, y con todas sus dotaciones de redes, maquinarias y personal cualificado, pero para obtener beneficios, además de los derivados de la propia explotación, repercuten el canon inicial y los intereses derivados del mismo en los recibos del agua que pagamos los consumidores, con lo que ese canon por importe de varios millones de euros, durante la vigencia del contrato, en concesiones a largo plazo, se ven duplicados, con lo que de paso el mundo financiero que ha prestado o anticipado el coste del canon inicial también se beneficia, todo el gran mundo empresarial se beneficia, pero claro alguien paga, nosotros.

Es una práctica viciada la obtención de ingresos por la vía encubierta de la concesión de servicios públicos a través de la obtención del canon inicial, al decirle al ciudadano que no se le van a subir los impuestos municipales, cuando lo cierto es que ninguna empresa es " tonta " y va a regalarle a la ciudadanía nada. Con este sistema pagamos el canon inicial, más los intereses del crédito que obtienen las concesionarias de las entidades financieras, más el beneficio industrial, etc., y todo ello sin pasar por los cada día más raquíticos controles democráticos como son los Plenos Municipales, y lo que es peor, en esta engañifa los dos partidos PP y PSOE están plenamente de acuerdo.

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