Inicio Opinión Los sonidos fricativos de Rajoy

Los sonidos fricativos de Rajoy

24/10/14. España se sitúa en el tercer país más pobre de la Unión Europea entre sus trabajadores. Este hecho, ya de por sí, es alarmante, como manifiesta un estudio de la Fundación 1º de Mayo de CC.OO. Pero lo más incómodo es que no se vea en el horizonte vistillas o paisajes con que desde el Gobierno español se intente remodelar este agravio y esta desafección por la clase trabajadora.

por Izquierda Independiente

Sólo nos adelantan en pobreza laboral Rumania y Grecia, lo cual crea una contradicción con las predicciones de Montoro cuando advierte que este país está creciendo económicamente como las mejores naciones europeas. Ahí hay una mentirijilla que Montoro tendría que revisar, pues los españoles no estamos ya para brujerías ni para falsos testamentos, que no testimonios.

Somos el tercer país con más pobreza laboral de toda Europa por detrás de Rumania – palabra llana y sin acento- y de Grecia. Éste es justamente el ágora del mundo nacionalista español, ése del que tanto alabardean nuestros dirigentes y sus acólitos. La pobreza ya no es un síntoma, sino la caracterología de un tiempo en que la yuxtaposición de la economía junto con la rentabilidad laboral están tan distantes como Maquiavelo y Rajoy -o a lo mejor no tan distantes-. El trabajo se ha convertido en un índice de valores donde lo que menos importa es el salario, la panoja, los dólares, sino una lamentable Reforma Laboral que el Sóviet del Partido Popular no deroga ni aun así dejaran de dar maíz los aeropuertos. Este surrealismo del PP en tanto en cuanto a la dejación y a la sumisión con las que abordan los episodios laborales nos conduce irremediablemente a un hundimiento de la economía que se intenta disimular con otros pilares menos hábiles, menos contundentes, menos fortalecidos. El trabajo es lo que hace rico a un país. Y hasta que esto no se entienda seguiremos dándole vueltas a la Rueda de la Fortuna por si acaso los populares despiertan de esta sueño lisérgico de Bellos Durmientes y afinan de una vez por todas en la reducción del desempleo.

Sin embargo, no basta con emplear a un trabajador; se trata de incentivarle con todas las garantías que el mismo trabajo impone, es decir, un salario digno, un horario asimilable, una adecuación de la estabilidad laboral que aleje los fantasmas del paro como Juan Rulfo alejaba a los fantasmas de sus pueblos novelescos. El Gobierno español debe sudar el tema laboral hasta la última gota de agua. Hasta que esta situación no se ponga en remojo y no se sequen los malos trapos con que se intenta disimular las cifras de los trabajadores tanto empleados como desempleados esta nave de los argonautas jamás sedará el vellocino de oro. Rajoy/Jasón tiene muy pésimos tripulantes en el Argo y en él van Acasto -Fátima Báñez-, Anceo -Montoro-, Cefeo -De Guidos- y hasta Corono -María Dolores de Cospedal-. Mala mitología para una realidad que hiere, que amortaja, que enferma, que lechucea con las golosinas de un gobierno que va a la deriva sin tener la más mínima idea de cómo mantener vivo el espíritu español de sus trabajadores.

La pobreza laboral -con contratos de jardinería eólica- asume esa realidad y azuza o teje un malestar exterior en la ciudadanía que en breve deberá decidir quién quiere que sea el nuevo Jasón. Se están movimiendo muchas cosas últimamente en el panorama político español, mientras el PP no sale de su asombro a la vez que le va acudiendo el pánico de perder el poder, que es lo único y exclusivamente lo absoluto que le interesa. ¿Ha alguien se le ha pasado por la cabeza que a Fátima Báñez le preocupe en demasía la pobreza laboral de esta nación? Ingenuo quien lo crea. Fátima está ahí por una cuestión de concordatos con la potencialidad del poder, pero no para servir, como quería Platón, a la polis. Decía Francis Bacon que los hombres situados en altos puestos son tres veces siervos. Eso es lo que necesita este país: dirigentes sirvientes, gente que valore la dignidad del ser humano no desde la manufactura de un política elitista, sino desde la solidaridad y la conciudadanía de todo un pueblo. Rajoy no hace caso a Corneille cuando apuntaba que quien todo lo puede ha de temerlo todo. El rajonismo no teme al pueblo, sino a sus candidatos, pues sabe que el pueblo es engañable con el control de los mass media y con campañas falseadoras de la realidad. Lo que teme Rajoy son a estos nuevos jóvenes de hoy que lideran movimientos políticos que dicen la hache en la palabra “hambre”. Todo lo demás es politología y sonidos fricativos. 

¿QUIERES MÁS INFORMACIÓN?
Suscríbete a nuestro boletín
Toda la información directamente a tu email
¡Nada de spam! Solo noticias de interés
SUSCRIBIRME
Podrás darte de baja cuando lo desees :)

Deja un comentario

* Al enviar este comentario estás aceptando nuestra política de privacidad y política de cookies.

¿QUIERES MÁS INFORMACIÓN?
Suscríbete a nuestro boletín
Toda la información directamente a tu email
¡Nada de spam! Solo noticias de interés
SUSCRIBIRME
Podrás darte de baja cuando lo desees :)
close-link