Inicio Opinión La mano en la caja

La mano en la caja

29/07/11. Mientras los españoles pagaban sus créditos al 4%, al 5% e incluso al 9% de interés, los consejeros de Caja Mediterráneo –con el plácet del gobierno del molt honorable Camps– se autoconcedían préstamos blandos. Tan blandos por fuera que se dirían todo de algodón, que no lleva huesos: al 0% de interés, eran todo tajadas a repartir. 

por

Cada nuevo detalle que conocemos de la gestión de la CAM, que llegó a ser la quinta entidad financiera más grande de España, aumenta la indignación popular. Su mala gestión nos ha costado, para empezar a hablar, 2.800 millones de euros que ya se dan por perdidos. Tal vez acabe siendo mucho más. La quiebra de la CAM, que es la tercera caja que se va por el desagüe, ha reavivado un tramposo debate sobre la banca pública. Sus detractores razonan que estas bancarrotas son la prueba que demuestra que lo privado es siempre mejor. Es un argumento falaz por cuatro motivos.

El primero: que también han quebrado bancos privados a mansalva. Esta crisis se inició cuando una de las catedrales de Wall Street, Lehman Brothers, se desplomó.

El segundo: que no todas las cajas se encuentran en tan malas condiciones. Unicaja y la Kutxa están por encima de Santander o BBVA en los últimos test de estrés. Y la segunda peor nota española, tras la CAM, es para un banco: el Pastor.

El tercero: que el origen de la CAM es de hace más de un siglo y, hasta ahora, había aguantado bien. No es un problema del modelo, sino de su equipo gestor.

Y el cuarto: que las cajas no son exactamente una banca pública. Aunque tampoco los bancos son exactamente privados en un mundo donde sus pérdidas las pagamos entre todos.

Deja un comentario

* Al enviar este comentario estás aceptando nuestra política de privacidad y política de cookies.