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Invisibilizar a la Mujer

Cuando llega el 8 de marzo, día internacional de la mujer, todos nos llevamos las manos a la cabeza al ver que la brecha salarial entre hombres y mujeres sigue siendo muy alta, que pese a ser mayoría en la Universidad no acceden a puestos de dirección, que los maltratos y asesinatos siguen estando a la orden del día y proliferando entre los más jóvenes, que las tareas domésticas siguen en manos de las mujeres y que lo mismo ocurre con el cuidado de los hijos e hijas.

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Pero cuando llega el 9 de marzo, gran parte de los que se daban golpes en el pecho el día anterior vuelven a mirar para otro lado, a invisibilizar sistemáticamente a la mujer y sus problemas, a despreciar cualquier intento en la búsqueda de la igualdad y a poner esa igualdad en la cola de las prioridades las políticas por mejorar la situación de más de la mitad de la población.

En esta lamentable muestra de hipocresía, el gran maestro es el PP, además por boca de sus mujeres que precisamente por serlo tienen menos problemas en mostrar públicamente la verdadera cara de su partido en lo que a género se refiere.

Veámoslo con ejemplos:

Pocos días antes del 8 de marzo, la Secretaria General del PP decía que las mujeres “quieren algo más que un Ministerio de la Igualdad para hacer una ley del aborto,[…] lo que quieren es emanciparse, tener un puesto de trabajo y acceder a una vivienda”. Con la primera afirmación se desprecia la lucha de miles de mujeres de varias generaciones que a lo largo de muchos años pelearon por se dueñas de su cuerpo y poder decidir libremente qué hacer con él. El aborto es un derecho de la mujer largamente peleado, que ni siquiera el PP fue capaz de quitar cuando gobernaba. Con la segunda afirmación, con la que hasta se puede estar de acuerdo, esconde la permanente intención del PP por invisibilizar los problemas específicos de las mujeres, que como hemos visto en el primer párrafo, siguen existiendo y son muy graves. Claro que las mujeres quieren trabajar y emanciparse, igual que los hombres. Al centrar la problemática de la mujer únicamente en los problemas comunes con los hombres, lo que se busca es el invisibilizar las necesidades específicas del cincuenta por ciento de la población.

El día 13, Ana Pastor, coordinadora de Participación Social del Partido Popular, anunciaba que cuando se ganasen las elecciones se eliminaría el Ministerio de Igualdad pero se promovería la creación de un Ministerio de la Familia. Por supuesto de la familia heterosexual compuesta por un hombre y una mujer y afrontar desde ahí las políticas de mujer. Esta apuesta de los populares es clásica en su línea de concebir los problemas de la mujer como exclusivos del entorno familiar, es decir, del entorno privado. Para el PP es más importante la faceta de madre o esposa de la mujer y sus obligaciones y relaciones con el esposo o con los hijos e hijas, que su propia condición de persona y su relación de mujer con el resto. El PP no concibe la mujer fuera del ámbito familiar.

Y dos días después la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha vuelto a arremeter contra el Ministerio de Igualdad llamándolo ministerio de `Igual-Da´. Con estas expresiones la Sra. Aguirre demuestra su desinterés por la igualdad entre hombres y mujeres, algo que, según parece, le da igual. El constante ataque al ministerio de Igualdad es una muestra clara de cómo la lucha por avanzar en un mundo más justo es algo que escuece a los sectores más rancios del país. El ministerio de Igualdad se gastará este año 77 millones de euros, la mitad en políticas contra la violencia hacia las mujeres, algo que a Esperanza Aguirre, le parece tirar el dinero.

Es curioso que la fiebre ahorradora del PP siempre se dirija contra el Ministerio de Igualdad y sus escasos 77 millones de presupuesto, nunca contra el de Ministerio de Defensa, por ejemplo, que gastará en 2010 7.357 millones de euros, casi 100 veces más. A esto hay que sumar más de 6.000 millones de euros que dependen de otras administraciones pero que están también vinculados a defensa (I+D militar, organismos autónomos, OTAN, etc.).

A gran parte del PP, al igual que al Patriarcado que rige las leyes morales de los sectores católicos y conservadores, les molesta enormemente que se tambaleen los pilares de su sociedad. Pero como no pueden decir que en realidad no quieren la igualdad, que en realidad se sienten más cómodos en una sociedad donde está definido el papel de la mujer (sumisa en casa, cuidando a hijos, abuelos y al marido) y del hombre (luchador en el trabajo, ganando el dinero para mantener a la familia), afrontan su rebelión contra la igualdad despreciando a quienes siguen allanando el camino de las mujeres para que puedan tener lo que por justicia, les corresponde.

La Ley integral contra la Violencia de Género, la Ley para la Igualdad Efectiva de Mujeres y Hombres, la Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo, incluso la Ley de Dependencia, la asignatura de Educación para la Ciudadanía o la existencia de un Ministerio de Igualdad son pasos hacia un mundo más justo, libre e igualitario. Son pasos, insuficientes pero necesarios y aquellos que los critican demuestran con sus hechos que en el fondo no se creen las palabras que sólo pronuncian una vez al año, el 8 de marzo, día internacional de la mujer.

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