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En Sanse cabemos todos

La derecha española vuelve en estos días a sacar de paseo la imagen de Santiago Matamoros al grito tenebroso de “Santiago, ¡y cierra España!”. Tan a pecho parece que se han tomado lo del año Xacobeo.

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Y cerrarla, quieren cerrarla antes de que, según ellos, nos caigamos desbordados por las costas peninsulares (el litoral portugués incluido)  los que estamos aquí, sintiendo por supuesto mucha más pena por las caídas al agua de los que son aborígenes de la Patria.

Y hablaba de los que “estamos” y no de los que "somos", porque "ser" lo que se dice "ser " y mucho menos “ser humano” es una cualidad, dignidad irrenunciable del individuo, que no a todos los que "estamos" parece que nos otorga la derecha española.

La derecha en una nueva demostración de cinismo. Quita y pone la categoría de "ser humano" con derechos a los inmigrantes según su conveniencia. Los inmigrantes pobres son para la derecha española, pura herramienta barata (no siéndolo menos los aborígenes pobres, trabajen o no, y así lleven en España generaciones infinitas) que alquilar, usar, explotar o devolver dependiendo del beneficio que puedan sacarle.

Para la derecha, el inmigrante pobre no tiene valor en sí mismo. No es persona y por tanto cuando a sus ojos dejan de valer, se les echa, se les devuelve a su pais y en paz.

Y como la derecha cree que hoy la mayoría ya no valen para enriquecerles más, van a empezar a incomodarles. Siempre es mejor que se vayan de donde vinieron por su propia voluntad, si saben lo que les conviene, a organizar un éxodo masivo al estilo de los de Isabel y Fernando y su sagrada bandera.

Y van a incomodarlos sobre todo, pero no solo, desde las instituciones que controlan, como los ayuntamientos, con el famoso Plan de inspección de sus comercios (tiendas de comestibles, locutorios,…) o limitándoles el empadronamiento, recortándoles por tanto sus derechos o simplemente no reconociéndoselos.

El Partido Popular demuestra con esta nueva vuelta de tuerca de sus estrategias políticas, que es tan incapaz de acercarse al centro como de alejarse de la extrema derecha.

Al más cínico de los dirigentes del P.P. (y desgraciadamente no sólo del P.P, pues podemos ver tintes xenófobos en políticos nacionalistas catalanes e incluso socialistas) le podremos escuchar en estos días lamentándose por el estado de los niños huérfanos de Haití, y a la vez apoyar políticas que defienden que NO todos los niños que habitan en España deben tener derecho a Sanidad Pública, Educación o a vivir en 19 metros cuadrados de media en su casa (que son algunos más de los que disfruté yo en casa de mis padres y que son el doble de los que disfrutaron mis padres cuando hasta los años 70 vivían aún con mis abuelos). Y todo eso sin que el flequillo se les despeine lo más mínimo.

En Sanse, debemos dejar claro inmediatamente que SÍ CABEMOS TODOS y que ya va siendo el momento de dejar de realizar labor pedagógica con la mayoría de los que opinan lo contrario, que nos hacen perder mucho tiempo y energías que son necesarias para buscar soluciones para todos y entre todos. Hay que forzar a la izquierda, desde la que escribo, a desmontar el problema que la derecha, de manera desleal con las personas, está creando.

Para empezar, sin perder más tiempo propongo dos líneas de actuación:

1. La primera sería trabajar desde las organizaciones progresistas (asociaciones, plataformas vecinales, sindicatos y partidos de izquierda) para obtener ideas integradoras junto a los propios inmigrantes.

2. En segundo lugar, propongo que si en medio de este esfuerzo creativo y en positivo, alguna mente preclara u obtusa de la derecha o incluso algún amigo gracioso o compañero de trabajo esgrimiera algún insultante: “No Cabemos Todos”, sin perder más de dos segundos, pongamos nuestra más hiriente sonrisa en los labios y cortésmente contestemos: “pues ala majo (o maja), vete Tú” y sin más dilación sigamos trabajando.

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