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Un estudio de la UAM concluye que “los recortes han lastrado” la formación en violencia de género de los profesionales de atención primaria

Según las autoras, la falta de tiempo de los profesionales repercute de forma negativa en las víctimas que acuden a los centros de salud

Las medidas de austeridad aplicadas durante la crisis económica han repercutido de forma negativa en el tratamiento de la violencia de género por parte de los especialistas de atención primaria. Es una de las principales conclusiones de un estudio liderado por la profesora de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) Laura Otero.

El trabajo, en el que han participado ocho investigadoras, demuestra que la disminución de personal en las plantillas de los centros de salud ha hecho que los profesionales tengan que recudir aún más su tiempo de consulta, con el consiguiente perjuicio para abordar temas tan complejos como el de la violencia machista.

Para la profesora Laura Otero, las políticas de austeridad “han lastrado” los planes de formación de los médicos, enfermeros y trabajadores sociales -entre otros- que en muchos casos son clave para detectar el maltrato.

La profesora denuncia, además, que los planes gubernamentales en materia de violencia de género no llegan a materializarse, precisamente por estos “recortes”.

Para la elaboración del estudio se han realizado 145 entrevistas a profesionales de salud de atención primaria (109 mujeres y 36 hombres) en 16 centros de 4 comunidades autónomas.

http://cadenaser.com/emisora/2018/09/24/ser_madrid_norte/1537806093_829440.html

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La herencia de la legislatura agonizante: un retroceso para las mujeres

21/04/2016.- Los desacuerdos irrelevantes en el pacto entre PSOE y Ciudadanos versan precisamente sobre tres asuntos estrictamente femeninos

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Es curioso que en un espacio político como el de estos meses, en el que han predominado los portazos, las desavenencias y los desaires, el único pacto que se haya sostenido contra viento y marea haya representado un cierto retroceso para las mujeres.
 
Los desacuerdos irrelevantes en el pacto entre PSOE y Ciudadanos versan precisamente sobre tres asuntos estrictamente femeninos. Los dos primeros, el apoyo a la maternidad subrogada y al régimen general de la custodia compartida, que se reserva Ciudadanos, contra el criterio de la CEDAW, que ha subrayado por activa y por pasiva que no debe establecerse la custodia compartida como norma, y que hacerlo constituye una vulneración de los derechos de las mujeres. Y es que es una barbaridad imponer la custodia compartida en un país en el que los tribunales apenas tienen en cuenta los antecedentes de violencia de género para adjudicar los derechos de custodia y el régimen de visitas; en el que se sigue pensando que para un niño es bueno tener relación con su padre, aunque sea un maltratador, como si pudieran desvincularse la violencia machista y el ejercicio de la paternidad; y en el que, a pesar de las indicaciones del Consejo General del Poder Judicial, se sigue utilizando como argumento en un juicio el Síndrome de Alienación Parental. Un síndrome bajo cuya aplicación subyace el estereotipo de la mujer histérica y vengativa que, buscando obtener ventajas de la separación o el divorcio, o simplemente perjudicar a su pareja, aliena a sus hijos e hijas para que rechacen a su padre. Como señala el informe sombra de la CEDAW (2008-2013), lejos de contextualizarse como efecto de la propia violencia ejercida contra las madres, el rechazo de los niños y niñas hacia el progenitor violento es visto como un síntoma más que corrobora el prejuicio de la ‘pareja conflictiva’ y la ‘madre manipuladora’. La cuestión es que, lamentablemente, parece que todo esto a Ciudadanos le importa poco.
 
El tercer desacuerdo irrelevante de esta legislatura agonizante es el que permite al PSOE reservarse la posibilidad de impulsar la reforma de la ley del aborto en relación con las jóvenes de 16 y 17 años. El gesto, desde luego, se agradece, porque según el Informe de Amnistía Internacional de 2015, el consentimiento de padres y tutores ha sido una barrera infranqueable para el aborto seguro del 12.38% de nuestras menores (2014). Esta situación se agrava, además, si consideramos que en España, no existe un marco normativo, ni tampoco un plan de acción contra las diferentes formas de violencia sexual que vienen sufriendo las niñas. Lo curioso aquí no es que el PSOE se reserve impulsar semejante reforma sino que sea precisamente este uno de los desacuerdos que considera irrelevantes. Eso, y que renuncie parcialmente a la vieja reivindicación de los permisos de paternidad y maternidad iguales, intransferibles y pagados al 100%, o que se interne en un tratamiento confuso de la violencia de género, que, no por azar, Ciudadanos mezcla con la violencia intrafamiliar y/o doméstica.
 
Las propuestas de Ciudadanos en relación a la maternidad subrogada, en clara sintonía con la legislación mercantilizante y explotadora de Estados Unidos; sus posiciones por lo que hace a la prostitución, los derechos de guarda y custodia en casos de separación y divorcio, la violencia de género, el aborto de menores, y la política familiar, no solo no desactivan, sino que potencian la explotación y la opresión que ya sufren las mujeres. Así que en su pacto con Ciudadanos, el PSOE ha dejado una buena parte de la política de género en manos de un partido de tintes machistas que está dispuesto a normalizar la violencia contra las mujeres con una legislación aparentemente protectora, pero dirigida, en realidad, a controlar su cuerpo, su sexualidad y su capacidad reproductiva.
 
Como dice muy bien Alda Facio y el feminismo sabe de sobra, estas legislaciones ‘implícitamente patriarcales’ no se orientan a proteger a las mujeres sino a proteger a la progenie o a la familia como institución, o, simplemente, a satisfacer la necesidad que tienen los hombres de tener certeza sobre su paternidad biológica. Tradicionalmente, de hecho, los mecanismos legales de control sobre la sexualidad y la capacidad reproductiva femenina, han respondido más a la impotencia de los hombres en relación a la reproducción humana, que a la protección misma de las mujeres y sus derechos.
 
Lo cierto es que sería un error pensar que va a ser fácil retroceder sobre lo que este pacto recoge. No hay más que ver las estrecheces en las que el PSOE se ha movido desde su firma, el modo en que le ha obligado a escorarse a la derecha, y las dificultades que ha tenido para vender sus sucesivas y contradictorias relecturas. El pacto que nos deja en herencia esta legislatura agonizante muestra, sencillamente, que hay asuntos que no son prioritarios, o sobre los que no hace falta acordar para gobernar, y que una buena parte de esos asuntos afectan solo y exclusivamente a las mujeres. No podemos decir que es la primera vez que nos pasa, pero, como feministas, deberíamos tenerlo en cuenta.

La tolerancia con la violencia contra las mujeres persiste en Europa

Violencia machista

Un informe encargado por la Comisión Europea alerta de que hay porcentajes “alarmantes” de culpabilización de la víctima

Las actitudes de aceptación y tolerancia frente a de la violencia contra las mujeres persisten en Europa, según constata un informe encargado por la Comisión Europea a dos investigadores españoles, Marisol Lila y Enrique Gracia,  que han recopilado datos de todas las encuestas disponibles en 19 países para analizar el clima social en el que se produce la violencia de género y que este miércoles se presenta en  Bruselas.

“Hay estereotipos y actitudes sexistas que todavía son muy prevalentes en algunos sectores de la sociedad”, señala uno de sus autores, Enrique Gracia, catedrático de Psicología social en la Universidad de Valencia. El informe constata asimismo que las actitudes de culpabilización de la víctima están muy extendidas, algo que considera “preocupante” y que recomienda sea investigado en la Unión Europea.

“El informe es una foto incompleta porque apenas hay datos comparables. No se hacen las mismas preguntas en todos los países ni todos cuentan con encuestas sobre este tema”, explica Gracia. “Pero este trabajo es una herramienta más en el conocimiento sobre las actitudes frente a la violencia machista y permitirá ver cuáles son las lagunas y tratar de superarlas”, añade. Una de las principales recomendaciones del trabajo es precisamente la de realizar encuestas a nivel europeo para obtener datos comparables.

Los estudios analizados muestran, por ejemplo, cómo la aceptación de los más jóvenes de las actitudes machistas, como el control, sigue estando muy presente en las relaciones de pareja. Para ello se han basado, entre otros, en un estudio español, del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), que por encargo del Ministerio de Sanidad estudió cómo perciben la violencia de género los adolescentes y jóvenes, continuación de otro similar realizado en 2014 con personas de todas las edades. El 33% de los jóvenes españoles de entre 15 y 29 años, es decir, uno de cada tres, considera inevitable o aceptable en algunas circunstancias controlar los horarios de sus parejas, impedir que vean a sus familias o amistades, no permitirles que trabajen o estudien o decirles lo que pueden o no pueden hacer.

El informe alude también a otro de los trabajos que permiten comparar por países, un Eurobarómetro especial sobre violencia de género publicado en 2010, en el que el 52% de los encuestados en toda Europa señalaron que el “comportamiento provocativo” de las mujeres era una de las causas de la violencia.

Otra encuesta sueca, también citada en el informe, mostró que el 30% de los chicos estaba de acuerdo con la frase: “Normalmente son solo las mujeres que visten de forma provocativa las que son violadas”. El trabajo también preguntaba a los encuestados si estar bajo la influencia de alcohol y drogas era una circunstancia atenuante en caso de violación. El 11% de los hombres contestaron que sí. El 8% de las mujeres, también.

“Hay muchos factores que pueden explicar la violencia de género. A veces hay más diferencias entre factores sociodemográficos en un mismo país que entre países”, coinciden  Lila y Gracia, que cree que todos ellos deberían estudiarse para entender mejor lo que está sucediendo. En las conclusiones de su informe, por ejemplo, aseguran que, en el caso de las actitudes de culpabilización de las víctimas de violencia, estos casos se dan más frecuentemente entre hombres, mayores y con menor educación, además de en grupos minoritarios. Algunos resultados mostraron “porcentajes alarmantes”, señalan los autores. El número de muertes entre inmigrantes también es reseñable, señala Lila. En España se han hecho campañas para atajar la violencia entre esta población.

El único estudio que hasta la fecha permite comparar datos sobre prevalencia de la violencia contra la mujer en todos los países de la UE se presentó el año pasado en Bruselas. Los resultados de una macroencuesta con 42.000 mujeres (1.500 por cada país de la UE) mostraron que una de cada tres mujeres europeas ha experimentado violencia física y/o sexual, según la Agencia de los Derechos Fundamentales de la UE (FRA, en sus siglas en inglés).

Se trata, si se extrapolan los datos, de 62 millones de mujeres. Y algo más de una de cada cinco (22%) respondió a los entrevistadores que había sufrido esa violencia física y/o sexual por parte de una pareja o expareja.