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El Gobierno aprueba recortar el gasto público a la mitad sin informar de ello

Este “ajuste del 50%” no se mencionó en el resumen de acuerdos del Consejo de Ministros celebrado el último viernes. La prórroga presupuestaria obliga al Gobierno a recortar a la mitad el gasto en inversiones, dependencia y becas

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A la espera de un nuevo presupuesto, que puede llegar a mitad de este año si fructifican las negociaciones políticas del Gobierno con sus socios, el ejecutivo recorta de forma considerable el gasto de los ministerios para este ejercicio. El último acuerdo del Consejo de Ministros, celebrado el pasado 29 de diciembre, aprobó recortar a la mitad el gasto público de los ministerios para respecto a lo ejecutado el año pasado.

Este ajuste concreto no figuraba en la referencia del Consejo de Ministros en la que sí se informaba de las condiciones de la prórroga presupuestaria de este año con estos argumentos. “Con estas medidas se persigue garantizar el compromiso del Gobierno con la sostenibilidad fiscal y financiera, para asegurar que en el escenario de prórroga presupuestaria se cumpla con el objetivo de estabilidad y la regla de gasto aprobados por Acuerdo del Consejo de Ministros de 7 de julio de 2017, en coherencia con el Plan Presupuestario del Reino de España del 16 de octubre de 2017 remitido a la Unión Europea”.

Sin embargo , en el texto del acuerdo al que ha tenido acceso la SER se especifica que “desde el 1 de enero de 2018 y hasta la aprobación de la Ley de Presupuestos Generales para el año 2018, los órganos de los departamentos ministeriales, de sus organismos autónomos, de las entidades gestoras y servicios comunes de la Seguridad Social así como del resto de entidades con presupuesto limitativo, no podrán iniciar la tramitación de nuevos expedientes de gasto imputables a los capítulos 4, 6, 7 y 8 de los correspondientes presupuestos”, se afirma.

Quedan fuera de estos recortes, la revalorización de las pensiones que será este año del 0,25%. La falta de apoyos políticos ha impedido al ejecutivo aprobar un nuevo presupuesto para este año, lo que le ha obligado a prorrogar los del 2017. El objetivo del Gobierno es garantizarse un férreo control del gasto público para poder salir del procedimiento de déficit excesivo que impuso la Unión Europea.

En caso de que necesiten afrontar un gasto urgente y de extrema necesidad, tendrán que pedir permiso a Cristóbal Montoro, que lo autorizará si lo considera conveniente. Además, el interventor de cada ministerio estará obligado a informar y documentar ante Hacienda todos los gastos que realice.

Enfado entre los ministros: “¡Así cualquiera hace un presupuesto!”

El malestar es evidente entre algunos miembros del Ejecutivo consultados por la SER. Aseguran a esta emisora que ya habían comprometido gastos que sobrepasan el límite que les permite Cristobal Montoro y afirman, de manera gráfica: “¡Así cualquiera hace un presupuesto”!

Desde el ministerio de Hacienda dicen que no entiende este malestar porque “todo el gabinete sabe que el objetivo es contener el gasto, y más en un año en el que se puede salir del procedimiento del déficit excesivo que la UE impuso a España”.
El PSOE denuncia que se ha aprobado este acuerdo con absoluta opacidad,oscuridad y cree que Montoro recorta el gasto de manera indiscriminada en inversiones, transferencias y ayudas a empresas públicas, comunidades y ayuntamientos. Ha pedido la comparecencia del ministro de Hacienda en el Congreso para explicar estos ajustes presupuestarios.

http://cadenaser.com/ser/2018/01/12/economia/1515740446_907301.html

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Salud mental: ¿autonomía o interdependencia? Un debate también ideológico

Articulo de Opinión del medio digital publico.es"."

25/8/15. El autor de este articulo y del Blog que sobre Salud Mental se encuentra en publico.es”, es Psiquiatra y Psicoterapeuta. Secretario General de la Sección de Psiquiatría Transcultural de la Asociación Mundial de Psiquiatría y profesor Titular de la Universidad de Barcelona. “

El logro de la autonomía personal se está convirtiendo en uno de los objetivos estrella de gran número de terapias, coachings, libros de autoayuda, etc. Sin duda, el término autonomía personal  “suena bien”,  suena actual, va en la línea de la sociedad de hoy, lo que favorece su éxito. No es un concepto nuevo, pero ha ido paulatinamente adquiriendo cada vez más relevancia y vale la pena analizar qué le ha llevado a lo más alto de pódium.

Debajo de esta apariencia tan “cool”, que le hace triunfar,  podemos ver que poner la autonomía de la persona en el centro del modelo de la salud mental  no es un planteamiento neutro, sino que supone también un planteamiento ideológico, porque el modelo de salud mental al final tiene que ver con los valores, posee un fuerte componente cultural y social.  Además, el término autonomía personal  es frecuentemente  utilizado hoy en su acepción más individualista, más restrictiva, más competitiva.

Y es obvio que poner el énfasis en este tipo de autonomía personal encaja demasiado bien con nuestro  modelo social individualista, con el modelo de la sociedad neoliberal  que plantea que cada persona es una marca y debe atacar y defenderse de los demás para ampliar su cuota de mercado en un contexto de  inseguridad y lucha permanente. Por supuesto,  en este modelo el que fracasa es por su culpa, es que no se ha esforzado, no ha sabido ser suficientemente autónomo, no ha sabido defender su territorio y debe  enmendar su conducta desviada.  No es precisamente esta la concepción de la autonomía de la persona defendida, por ejemplo,  ya en los años 70  por  Cornelius Castoriadis para quien la autonomía se basaba en una actitud de crítica radical a la influencia del  modelo social dominante sobre la personalidad del sujeto.

Frente a este modelo de autonomía personal individualista, el concepto de interdependencia suena en la sociedad de hoy, sin duda, mucho menos vistoso, pero recoge la realidad psicológica de que la mente humana se ha construido en la evolución en el seno de la comunidad. Enfatiza la idea de saber compartir, las ventajas del apoyo mutuo,  algo que está en las antípodas de nuestro modelo social.  Todo esto, sin negar que  la competición, regulada y con igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos (algo que cada vez ocurre menos) también es un factor muy positivo y estimulante.

El planteamiento de poner,  de modo radical, la autonomía personal en el centro del modelo de salud mental, supone una desvalorización de las limitaciones, de los límites del sujeto, de la importancia de los  vínculos.

Desde la  perspectiva de la interdependencia, el trastorno mental se halla vinculado a la alteración del rol, del lugar de la persona en la familia, en la  comunidad: sentirse un don nadie, no encontrar el sitio en el grupo… como el pez que sufre porque nada en un agua que no es la suya.

En definitiva, tanto el concepto de autonomía personal como el de interdependencia son valiosos, pero como ocurre con todos los conceptos, el concepto de autonomía personal,  un concepto por otra parte, visual, evocador, ha ido evolucionando (como todo),  y es bueno, de cuando en cuando, pararse a pensar en cómo  es utilizado en el marco de nuestra sociedad.