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El polémico examen que ha llevado a la huelga a los niños de seis y siete años

NO SE TRATA SOLO DE LOS 'RANKINGS'

11/05/16.- El polémico examen que ha llevado a la huelga a los niños de seis y siete años.

Durante los últimos años, uno de los puntos calientes del debate educativo español ha sido la supuesta utilidad de las pruebas de evaluación externas propuestas por la LOMCE y que, en principio, se implantarán paulatinamente. En primer lugar, el pasado año se implantaron las de tercero de Primaria a las que seguirán este año las de sexto de Primaria y, en siguientes cursos, las de Secundaria y Bachillerato. Una prueba que ha sido conocida despectivamente como “reválida” puesto que recuerda a aquella vieja herramienta utilizada durante el franquismo para cribar a los estudiantes.
 
En los últimos días se han producido diversos movimientos a tal respecto: como informaba ‘Efe‘, el Ministro en funciones, Iñigo Méndez de Vigo, se ha comprometido a que no sirvan para realizar ‘rankings’ (o, al menos, a no hacerlos visibles). A pesar de ello, sigue siendo rechazado por sindicatos y asociaciones porque, como afirmaba en una nota STES (Sindicatos de Trabajadores de la Enseñanza), somete a los pequeños de 12 años “a una situación de estrés injusta e inútil”.
 
El sistema educativo da más importancia a los resultados de los exámenes y a las clasificaciones que a la felicidad de los niños
 
Ese es precisamente lo que ha llevado a muchos alumnos y padres británicos a plantear una protesta que tiene bastante de excepcional: el 3 de mayo de 2016, como informaban los medios británicos, miles de alumnos de edades tan tempranas como seis o siete años han sido llamados a una huelga sin precedentes en contra de los exámenes estandarizados para alumnos de Primaria. La campaña inglesa pone su acento en la inutilidad educativa de estas herramientas que, en opinión de sus convocantes, solo sirve para agobiar a los estudiantes.
 
El pasado año, ya ocurrió algo muy similar en nuestro país, cuando más de 320.000 alumnos de tercero de Primaria llevaron a cabo la primera “reválida” en nuestro país, con una voluntad “diagnóstica”. En aquella ocasión, la Confederación Estatal de Asociaciones de Padres de Alumnos (Ceapa), animó los padres a no presentar a sus hijos a las pruebas. Como recuerda a El Confidencial su presidetne, Jesús Salido, “la respuesta fue bastante buena y hubo un gran cuestionamiento de las pruebas”. Este año, no obstante, reconoce que el hecho de que muchas administraciones anunciasen que no iban a sumarse puede haber provocado cierta desmovilización. 
 
Que los niños sean niños
 
La campaña de protesta británica ha sido llevada a cabo a nivel nacional bajo el lema Let Out Kids Be Kids (“dejad que los niños sean niños”). Ha recogido más de 40.000 firmas en todo el país en una protesta que declaraba que los pequeños británicos “están sobreanalizados, cargados de trabajo en un sistema educativo que da más importancia a los resultados de los exámenes y a las clasificaciones que a la felicidad de los niños y a la felicidad por aprender”.
 
Ese ha sido, precisamente, uno de los puntos más criticados por sindicatos y por asociaciones de padres. “Las evaluaciones son necesarias, pero no las de este tipo”, explica Salido. Es decir, realizadas con personal externo, que carece de conocimiento de primera mano de la realidad de los alumnos, con un coste económico mayor y que tan solo tiene en cuenta unas pocas competencias. En opinión del presidente de la asociación de padres, “no se evalúa al sistema ni la metodología, sino únicamente al alumno, al que se pretende orientar académicamente”.
 
La organización inglesa, por su parte, ha manifestado lo siguiente: “Queremos que nuestros niños vuelvan a ser niños y que disfruten de aprender por aprender, no por los resultados de Ofsted o las clasificaciones”. Ofsted (Office por Standards in Education, Children’s Services and Skills) es la organización dedicada a la inspección del rendimiento académico en colegios e institutos, un departamento no ministerial que rinde cuentas al Parlamento inglés. En su mano se encuentra considerar a un centro como “inadecuado”, lo que puede provocar que sea intervenido, destituyendo a su órgano gobernante sustituyéndolo por una junta directiva interina. En cuanto al bienestar emocional de los pequeños, Salido señala que “emocionalmente, el sistema educativo está enseñando a competir no con uno mismo, sino con el de al lado”. Además, añade, “en nada beneficia al bienestar emocional”.
¿Cómo se llevan a caso estos exámenes? En el caso de los pequeños ingleses de seis y siete años, se trata de dos pruebas de lectura y dos de matemáticas (los de gramática y escritura fueron eliminados tras ser filtrados de manera accidental). El caso español de los exámenes de tercero de primaria es muy similar, con una mayor preocupación por la evaluación de las competencias matemática y lingüística, especialmente en lo que concierne a la expresión escrita.
Es como acusar a un corredor que gana una carrera de haberse preparado para ella
Aunque el Ministerio recuerda que la prueba no tiene efecto en la evaluación de los alumnos, las convocatorias como la publicada en el Boletín Oficial de la Comunidad de Madrid para la prueba de tercero o de sexto aclaran que “las calificaciones obtenidas por el alumno deberán consignarse en su expediente académico”. Como aseguraba a ‘Efe’ Francisco García de CCOO, aunque no influyan de forma directa en la valoración de los estudiantes, los centros pueden utilizar esta clase de pruebas para preparar grupos de cara al paso a Secundaria. “Aplicando la LOMCE, sí que tiene consecuencias”, señala Salido. Este señala que uno de los problemas es que el cuestionario de contexto que las familias deben consignar es completamente sesgado. En él se pregunta acerca del nivel socioeconómico de la familia, pero “no sobre si alguna vez les han negado una beca, por ejemplo”. En definitiva, señala el presidente, “no sirve para nada más que para hacer al alumno culpable de su propio fracaso”.
¿’Teaching for the test’?
 
“Recuperemos la creatividad y la diversión”, propone la campaña inglesa. “Digamos adiós a la repetición y al aburrimiento”. Una de las críticas planteadas con mayor frecuencia a los actuales sistemas de evaluación externa es que, en muchos casos, pueden provocar que los profesores se centren exclusivamente en los contenidos que formarán parte de estos, olvidando lo demás. Sus defensores, por otra parte, han manifestado que, al igual que ocurre con otras pruebas como la de Acceso a la Universidad, la prueba es una motivación externa para que los alumnos adquieran dichos conocimientos, animados por sus profesores. Como aseguró Lucía Figar, la antigua consejera de Educación, Juventud y Deporte de la Comunidad de Madrid durante la presentación de ‘La educación en España. Una visión académica’, es “como acusar a un corredor que gana una carrera de haberse preparado para ella”. Por su parte, Salido recuerda que no beneficia a la formación académica, porque “se les enseña a aprobar la prueba, pero no otros contenidos curriculares o integrales”.
Estas propuestas, popularizadas en cada vez más países, forman parte de una creciente tendencia a la evaluación de la calidad educativa a través de diversas pruebas de diagnóstico, que suelen levantar suspicacias en cuanto a la posible utilización de la información obtenida. En ocasiones, estas tienen como objeto a niños que, a diferencia de lo que ocurre con los exámenes convencionales, deben enfrentarse a evaluaciones estandarizadas a nivel estatal (como ocurre con el de sexto de primaria) o de la comunidad (como ocurre en el de tercero) y que, por lo tanto, carecen del mismo contexto que en caso de ser evaluados por sus profesores. El Ministerio de Educación español recordó que 24 de los 34 países de la OCDE realizan pruebas similares.
 
Lo que parece fuera de toda duda es que cada vez más alumnos y padres, tanto españoles como de otros países que han adoptado medidas semejantes, se manifiestan en contra de la adopción de este tipo de estrategias, incluso en el caso de que se limiten a ser meramente diagnósticas. Hace tan solo unas semanas, hasta siete Comunidades Autónomas –Cataluña, País Vasco, Navarra, Cantabria, Canarias, Castilla-La Mancha y Aragón– se declaraban insumisas al negarse a realizar la prueba final de sexto de Primaria.
 
Madrid es una de las primeras regiones que empezará a realizar los exámenes de sexto de Primaria
 
El ministro en funciones se reunirá el 13 de mayo con los consejeros autonómicos, después de que anunciase la modificación del examen de reválida de Bachillerato para hacerla similar a la PAU (Prueba de Acceso a la Universidad). En comunidades como Madrid, las pruebas de sexto de primaria se celebrarán los días 11 y 12 de mayo. El año que viene llegará la gran traca, cuando se empiecen a realizar las reválidas de 4º de ESO (a los 16 años) y la de 2º de Bachillerato (a los 18). Si es que para entonces sigue vigente la LOMCE.
 
 

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