lactancia

Teta o Congreso

Tres apuntes sobre Carolina Bescansa y su precioso bebé:

Para empezar, no oigo por ninguna parte que se hable del derecho de ese bebé a estar con su madre, pero tampoco he oído que se hable del derecho de un bebé de cinco a meses a ser ALIMENTADO. Durante años, dar la teta era una cosa de las clases pobres, iletradas, algo que se desprestigiaba desde los mismos centros de salud, porque las grandes marcas de leche de fórmula tenían mucho interés en ello. No voy a entrar ahora en este aspecto, ni en el trabajo que se está haciendo desde asociaciones como la Liga de la Leche u organismos internacionales como la OMS, para contar lo que hace mucho ya se sabía: la leche materna es el mejor alimento para un bebé. Si la OMS dice que mínimo la lactancia materna debe tener una duración de seis meses, y repito, mínimo, lo que no entiendo es que en España las bajas de maternidad sean de cuatro meses, obligando a las madres a la tortura del sacaleches, el congelador y la separación temprana. Tampoco entiendo, por tanto, que se hable de por qué Carolina Bescansa amamanta a su bebé en el Congreso. Lo amamanta porque tiene que comer y como decía ella misma en televisión ayer, no puede separarse de él. Pero hay otra cuestión. Es que además, probablemente, no quiere. No quiere y cito textual “probar a que el niño pasara hambre y llorara hasta que cogiera un biberón, un gran instrumento de igualdad”. Yo tampoco querría que mi hija llorara de hambre para que cogiera un biberón, como sugiere Berta González en El Mundo, en las declaraciones anteriores. 
 
Sinceramente, como madre prefiero que mi hija no llore porque quiere estar conmigo o tomar la teta. No quiero que me pongan en la tesitura de hacer llorar a mi hija porque he sido elegida diputada. No quiero que tengamos la eterna disyuntiva de los cuatro meses, teta o trabajo. Quiero poder no elegir entre ambas cosas. Quiero dar la teta e ir al Congreso, o a la oficina.
 
Aquí entramos en el segundo de los puntos. Carolina Bescansa lleva a su bebé y le da la teta porque le da la gana. ¿A quién le importa que una diputada lleve a su bebé al Congreso y lo amamante? A reaccionarios por un lado, gente que se lo ha estado llevando crudo con sus chanchullos pero que luego iba al Congreso con su corbata, y oye, qué porte, qué trajes, qué presentación, qué respeto a las instituciones. Y por el otro lado, a esas mujeres y hombres que mal entienden lo que significa ser feminista. Feminista no es tener un hijo e incorporarte al trabajo rápidamente porque nosotras lo valemos y podemos hacer lo que Carma Chacón. NO. Ser feminista es creer en una teoría crítica que ve el mundo desde la perspectiva de la igualdad.
 
Pero Igualdad no es dar a todos lo mismo, recordad, sino a cada uno lo que necesita. Yo tengo los mismos derechos y obligaciones sobre mi hija que mi compañero (aquí cabe preguntarse por qué no tiene él el mismo permiso de paternidad que yo de maternidad), pero la que da a luz, federación de mujeres progresistas, soy yo. Y ojo, la que decide dar la teta, soy yo. Así que necesito que mis necesidades sean cubiertas. No es perpetuar la imagen como eterna cuidadora. Es que la sociedad asuma que tengo un hijo lactante y he decidido darle la teta. Y me lo ponga fácil a mí y sobre todo a mi bebé. Ser feminista no significa acoplarnos a un mundo de hombres, sino lograr una sociedad amable y diferente, donde cada mujer pueda escoger lo que quiere y le apetece, sin tener que justificar de manera constante por qué hacemos lo que hacemos, especialmente con todo lo que tiene que ver con nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, pero también con la maternidad. A mí me hubiera gustado que Chacón se cogiera su baja de maternidad, que disfrutara de ese pequeño derecho que todavía tenemos, que demostrara que el mundo puede seguir girando, que apoyara que los bebés necesitan estar con sus mamás. Decidió incorporarse. Pues dejemos que haga lo que le dé la gana. Las mujeres estamos siempre siendo juzgadas por lo que hacemos o dejamos de hacer. Nadie se pregunta dónde narices deja Alber Rivera a su hija cuando viene al Congreso o cuándo se incorporó o si tomó la baja de paternidad entera o a medias. El problema es que todo lo que las mujeres hacemos, significa. Por ello, tenemos que ser muy conscientes  que los gestos son importantes. Creo que lo explica muy bien Barbijaputa aquí.  Que Chacón y Bescansa decidan si pueden, de manera libre, pero lo que hacen, significa.
 
Y vamos con el tercer aspecto. Parece ser  que debemos ser madres y padres pero en silencio, tal y como escribe Olga Rodríguez en el diario.es. Nos preocupamos mucho y con razón, de la educación formal que reciben nuestros niños y niñas, pero no hacemos una reflexión profunda sobre qué tipo de Sociedad queremos, cómo ayudar a las familias a criar a su hijos e hijas. Que los críen sin molestar mucho, que lloran. Así que menudo escándalo un bebé en el congreso, menudo postureo, menuda osadía. Pura crianza en medio de un espacio público. El hogar más íntimo, lo más privado, la teta y el bebé, en lo más público que hay: el órgano político por excelencia, el Congreso.
 
Debemos luchar por un mundo que sea para y de la Infancia, como dice Tonucci. Es necesario que los niños se incorporen a nuestras actividades, que no sea casi obligado explotar a los abuelos, pedir favores a las amigas o pagar dinero a la economía sumergida. Hay que incorporar los niños y las niñas a las reuniones, acostumbrarnos a cuidarlos entre todos, volver como dice Carolina del Olmo, a la tribu, socializar el cuidado. Esto no sólo facilitará la vida a las familias, sino que lograremos hacer más felices a nuestros hijos e hijas y muchos entenderán que las reuniones no se pueden poner a las ocho de la tarde.
 
Sí, Carolina Bescansa ha llevado a su bebé al Congreso porque toma teta, porque no quiere separarse de él, porque es un gesto político y porque ojalá como ella, muchas mujeres y hombres, pudieran llevarlos a ellos al trabajo, o éste a casa.

0 comentarios

Dejar un comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Siéntete libre de contribuir

Deja un comentario