Francisco Camps dimite recurriendo a la poética en lugar de la ética.

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21/07/11. Al final, la presión y el cúmulo de indicios en su contra han podido más que su tozudez y Francisco Camps ha abandonado la presidencia de la Generalitat Valenciana, en un discurso en el que ha recurrido a la lírica y la poética, pero en el que han faltado referencias éticas y explicaciones. Camps, en muchos momentos de su intervención, ha mezclado y confundido su suerte personal con la de la comunidad autónoma que ha regido con mano de hierro durante 8 años. Más de allá de ofrecerse como cordero pascual en el altar de Rajoy, Camps no ha realizado la más mínima autocrítica, no ha reconocido ninguna culpabilidad y ha asumido el papel de víctima.

En efecto, escoltado por su gobierno en pleno, Francisco Camps ha querido protagonizar una despedida que se pretendía emocionada, pero que ha dejado en el aire todos los interrogantes. Al no admitir su delito, la dimisión de ayer no es un punto y final, sino un punto y seguido, que tendrá su continuación en el inminente juicio por cohecho impropio, al que seguirá, cuando se concluya la instrucción del caso, el juicio por una supuesta financiación ilegal del PP en la Comunidad valenciana.

Y esta es una de las claves, según medios consultados por este diario, para que saltase por los aires la estrategia pactada el pasado martes por los cuatro encausados en este primer juicio contra la trama de corrupción Gürtel: reconocer ahora el delito de que se les acusa, cohecho impropio, significa asumir, junto con la multa, antecedentes penales que, si bien ahora no implicarían ir a la cárcel, en una hipotética segunda sentencia condenatoria en cualquiera de los próximos juicios por financiación ilegal sí implicaría entrar en presidio.

Por ello, Camps habría preferido seguir peleando  hasta el último cartucho que le quede a su contradictoria línea de defensa. Contradicciones que incluso hjoy han estado presentes en su discurso, ya que ha realizado un canto a su inocencia, que ha hehco extensiva a los otros tres encausados, cuando dos de ellos, el ex vicepresidente del Consell, Víctor Campos, y el ex jefe de gabinete de la Conselleria de Turismo y actual jefe de Protocolo de la Diputación de Valencia, Rafael Betoret, ya habían reconocido los delitos que se les imputan ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV).

Sin embargo, Francisco Camps, declaró que deja su cargo "completamente inocente" y con menos dinero que con el que llegó al Consell, aunque, al parecer, con mucho mejor fondo de armario. La decisión la toma para no ser "un obstáculo" para que el presidente del PP, Mariano Rajoy, pueda ganar las elecciones generales.

"Ofrezco mi sacrificio a España", ha dicho en una conferencia de prensa en la que en ningún momento ha pedido disculpas a la ciudadanía por la cadena de escándalos que ha protagonizado ni ha ofrecido la menor disculpa o explicación plausible de los hechos.

Aunque desde el PP se elogia la actitud de Camps “Rajoy se ha quitado un enrome peso de encima” señalaban en medios parlamentarios de la derecha, y el propio líder conservador ha calificado la renuncia de su “gran amigo” Camps calificándola de "ejercicio de generosidad y responsabilidad" que "contribuye a mejorar la imagen y el prestigio de las instituciones en la Comunidad Valenciana y en toda España", lo cierto es que la sensación es de alivio y de una cierta comezón porque, a pesar de los intentos de la derecha por liquidar el incidente, Camps todavía protagonizará muchas portadas de los medios de comunicación, en el próximo juicio y en los venideros.

Evidentemente,  el resto de los grupos políticos no van a permitir el cierre en falso de esta crisis, y así la dirigente socialista Elena Valenciano, ha acusado al líder del PP, de pretender que esta dimisión "opere como cortafuegos" de la extensa trama Gürtel y le ha advertido de que, tras la dimisión de más de 20 altos cargos del PP, es él el que debe dar explicaciones.

En rueda de prensa en la sede del PSOE, Valenciano ha recordado que por Gürtel han dimitido "concejales, consejeros, alcaldes, diputados regionales, diputado nacional, senador consejero y guardián de las finanzas del PP, vicepresidentes y hoy un presidente de comunidad", todos ellos "con el denominador común" de haber tenido el apoyo de Rajoy.

Rajoy, ha proclamado, los ha "apoyado y defendido" a todos, "hasta que dimiten", y después "simplemente se olvida de ellos, como si él no tuviera nada que ver". "Durante todo este tiempo Rajoy no ha movido un músculo, jamás ha explicado nada, nunca ha dado la cara, ha defendido a Camps en todo momento, como ha defendido a todos los demás", ha añadido.  A su juicio, el PP pretende que la dimisión de Camps opere de "cortafuegos" no sólo de cara a las próximas elecciones generales, sino también para "frenar la ola" de toda la trama Gürtel.

Sin embargo, ha advertido al líder del PP de que es "demasiado tarde" para pretender que la dimisión de Camps sea un "cortafuegos", "porque unos trajes no van a tapar la trama de corrupción Gürtel, de financiación, de compra y venta de favores, todo ello con dinero de los contribuyente".  "No se engañen, no hablamos de trajes y de Camps, hablamos de Gürtel y de Rajoy", ha remachado.

La dirigente socialista ha dejado claro además que el PSPV no pedirá la repetición de las elecciones en la Comunidad Valenciana, sino que ya ha adelantado su voluntad de "contribuir de forma responsable" para que las Cortes elijan a un nuevo presidente.

De hecho, Camps ya ha adelantado su candidato para sucederle en la Generalitat y para ello ha elegido otro apellido muy conocido en los medios judiciales valencianos, el apellido Fabra. Eso sí, no se trata del afortunado Carlos Fabra, sempiterno ganador de loterías y bingos, sino del alcalde de Castellón y diputado autonómico Alberto Fabra,

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