El pasado 3 de diciembre Izquierda Independiente celebró la asamblea anual.

Asamblea anual

El pasado 3 de diciembre, se celebró la asamblea anual de Izquierda Independiente donde se debatió y aprobó el informe polítici y económico de la gestión del comité.

Asamblea anual.

El pasado 3 de diciembre Izquierda Independiente celebró la asamblea anual.

§       SANSE, 09-12-200. El pasado 3 de diciembre, se celebro la Asamblea anual de Izquierda Independiente donde se debatió y aprobó el informe político y económico de la gestión del comité, cuya intención es la siguiente.

ESPAÑA NECESITA EL CAMBIO

            Existe un latente deseo de cambio en la sociedad que, sin embargo, la izquierda no sabe o no puede articular.

            Puede parecer pretencioso afirmar que estamos viviendo el final de un ciclo de liberalismo desalmado y salvaje, pero ocurre como tantas veces que los árboles no dejan ver el bosque porque nos hallamos inmersos en él.

            Pero dar forma o saber expresar estos deseos de cambio de la mayoría no es tarea fácil, en primer lugar porque la base social que impulsa el cambio es gente crítica con los partidos y el sistema de partidos, y en segundo lugar porque los partidos tienden a reducir la esperanza a pura fórmula o receta electoral.

            La base sobre la que se fundamentan las relaciones internacionales saltaban hechas añicos en la Asamblea General de las Naciones Unidas con ocasión de la guerra de Irak, por la arrogancia de los poderosos de prescindir o someter el imperio de la ley por la ley del imperio. Pero la tozuda realidad está poniendo las cosas en su sitio y quienes ayer se frotaban las manos ante las perspectivas de los pingües negocios, hoy se retraen a invertir y aconsejan la salida cuanto antes del avispero donde se han metido. El principio de la solución al problema que los EE.UU (y su aliado Aznar) han originado con la ocupación de Irak es reconocer el error de la guerra que les llevó allí, como paso previo a la restauración del principio de legalidad y la legitimidad de la ONU como única autoridad provisional que traspase el poder a los representantes del pueblo Iraquí. Pero ese acto de humildad se me antoja imposible.

            En  España el gobierno deriva cada vez más hacia un nacionalismo sectario. El uso y abuso de los símbolos de la nación y la apropiación en exclusiva de la Constitución, por el partido gobernante pretende arrojar fuera de ella a quines ven en ese rancio nacionalismo una vuelta al sueño imperial de “prietas las filas, recias, marciales ..”.

            Se esta produciendo hoy en España un fraccionamiento de la arquitectura de la nación, que era impensable hace diez años. Los territorios y la sociedad pierden cohesión en la medida que el gobierno hace ostentación de tanques y banderas. Cualquier objeción que se haga a este derroche de patriotismo barato se presenta como una traición o una entrega al enemigo. El gobierno y el P.P. meten en el mismo saco a todo el que le discrepa. Quien no está de acuerdo con el, está con E.T.A o con Sadam.

            Así, de este modo, lo que está consiguiendo es radicalizar a sectores de población a los que a esta España casposa y mojigata les resulta cada vez más invivible. Pero esta crispación es un error perfectamente calculado para luego tildar la protesta de radical y antisocial y granjearse el apoyo del electorado más moderado. De este modo se podrán ganar elecciones, pero se corren riesgos de abrir fracturas irreparables en el cuerpo nacional. Es el P.P. quién está provocando la reacción radical de la que luego se quejan. En este marco hay que entender la radicalización del nacionalismo en Cataluña el 16 de noviembre, como una reacción contra el nacionalismo españolista de P.P.

            Pero las cuentas no acaban de salirle al P.P, porque en Cataluña su subida en votos es insignificante y el futuro gobierno de la Generalitat será fruto de un pacto en el que el P.P. no tiene nada que decir (antes conformaba mayoría con C.i.U.) El pacto que es la médula central de actividad política, porque supone el reconocimiento del otro en su diferencia, lo presentan desde los medios que controlan como un chantaje, una bajada de pantalones o peor aun, un contubernio antiespañol. Y en Madrid después de todo el sainete de la Asamblea ha ganado por los pelos, pero perdiendo  100.000 votos respecto a cinco meses antes. Las cuentas no les salen porque la gente comienza a estar harta de un gobierno que basa su acción en la intriga y la mentira (Irak, Prestige, control parlamentario)

Si la izquierda no reacciona de manera constructiva va a tener difícil articular los descontentos que pueden irse a la abstención. La intransigencia   y el recelo mutuo entre las organizaciones de la izquierda es el abono para el triunfo de la derecha. Las organizaciones de izquierda deben colaborar entre ellas, deben superar el marco estrecho de sus intereses partidarios y construir una alternativa creíble para la mayoría que quiere el cambio. Porque para que esa mayoría se movilice por el cambio, ha de verlo creíble. Esa gente progresista no quiere doctrinas, ni carnets, ni sloganes, quiere cosas, quiere programas, quiera la paz, quiera una justicia igual para todos, quieres servicios y atenciones públicas que corrijan las enormes diferencias económicas que se han abierto y quiere un entendimiento auténtico y  efectivo entro nosotros primero, y con los demás después  (inmigrantes, aliados, vecinos, opositores etc), porque en España cabemos todos; nosotros y los demás.

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